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Capítulo uno. "Golden Girl"
En una ciudad, que no sin pruebas, he decidido apodar la ciudad de la melancolía, la conocí un martes saliendo de una entrevista de trabajo, una de tantas porque estos últimos meses he perdido la cuenta del número de entrevistas a las que he asistido; y así como yo no parezco agradarle a nadie, a mí ningún trabajo me llena. Yo quiero ser fotógrafo, no de modas ni de paisajes, quiero ser un Davis Lachapelle de artistas, quiero ser...alguien.
Y ya me perdí, los dejé con la historia a medio contar y como siempre me puse a hablar de mí mismo, disculparán ustedes. Decía que la conocí un martes y para el que se estaba preguntando, la respuesta es no, no la conocí personalmente. Pasando por un aparador de Wall Mart de televisiones alcancé a verla en "Glamour", así de estúpido como suena, nunca nates había oído hablar de ella y aunque su nombre ya sonaba en las bocas de todo México, desde el West Hill hasta el metro, yo, que parezco vivir en otro planeta, jamás la había escuchado nombrar.
En un cintillo debajo de su imagen estaban escritas las palabras: Golden Girl. Ya sé, la primera reacción que tienen todos es pensar en Paulina Rubio, pero ésta era otra, mucho más bella que la chica dorada que todos conocíamos desde Timbiriche y con mucho más estilo. Su cabello era rojizo y corto como el de un niño, la androginia nunca ha sido lo mío, pero esa noche me atrajo como si fuera un imán; nariz finísima, ojos enormes color café miel y una boca que por pequeña fuera gritaba al oído "bésame mucho". Creo que suspiré como cuatro veces seguidas antes de siquiera poder preguntar a una señora chaparra y boba que tenía parada a mi lado:
- ¿Quién es ella?
Y ya se imaginarán la cara que recibí a cambio, de esas que parecen quererte dar un golpe en la frente y decirte "Hey, despierta". Pero finalmente sonrió y contestó:
- Fania
Así, sin más. No apellidos, no sobrenombres, vaya ni siquiera acentos en el nombre. Fania. De inmediato pensé en Cher y en Madonna, ninguna de ellas con apellido, sobrenombre o acento y todas ellas lanzadas al estrellato desde una joven edad para seguir triunfando incluso ahora en el silgo XXI. Y por Dios que yo le deseaba todo el éxito del mundo a Fania, especialmente si eso significaba seguirla viendo. Seguir viendo a Golden Girl de aquí a que se acabara el mundo, debia decir acabase, pero entonces me van a dejar de tomar en serio.
- ¿Y en dónde sale?
- Uy joven, ¿dónde no?
Ya ven que así hablan las señoras, especialmente en satélite, sienten que saben todo y que como están grandecitas todos tenemos que hacerles reverencia; cuando en realidad sólo se dedican a desayunar con sus amigas del Club y a apostar en el Caliente.
- ¿No vio usted Agua de Verano? Una de esas películas romanticonas, sonó mucho hace unos meses.
Ya sé, fui el único ser humano en la faz de la tierra que no vio Agua de Verano, o bueno hasta ese momento no la había visto. No me lean feo, esque el cine y yo no nos llevamos bien. Verán, para mí entrar a una sala oscura es sinónimo de hora de dormir, entonces me molesta mucho entrar a ver películas que cuestan cincuenta pesos para terminar roncando.
- No, no la vi, ¿creerá?
- Estuvo nominada al Goiden Globe - ya saben que después de una cierta edad, el inglés no se les da a las personas, así que lo vamos a dejar pasar. - Y ahorita dicen que va a salir en la nueva de Patrick Pett.
Uff! Patrick Pett!...¿Ya hubiera sido demasiado si le preguntaba que quién era ese, no? Entonces agarré mi dignidad, mi morral de Coyoacán y le puse mi mejor sonrisa al enanillo disrazado de señora con el que acababa de terminar la conversación y me diridí a casa.
Llegué a casa, harto, cansado y con ganas de ir al baño. Mi mamá desde la cocina me gritó:
- ¿Qué horas son esas de llegar?
Y yo sólo podía pensar "Ay má, ni es tan tarde, no dan ni las once", pero como buen hijo de veintiseis años que sigue viviendo con sus padre, me quedé calladito, que así me veo más bonito, y me subí a mi cuarto.
Prendí mi computadora y busqué en mi lentísimo Internet, y esque Infinitum no lo es tanto, y busqué: FANIA
Y ya se imaginarán, novescientas fotos de esta mujer andrógina perfecta desfilaron antes mis ojos. Que si en vestido de gala, que si captada por los paparazzi, que si en bikini, que si chocó y estaba detenida. Dios mío, me había enamorado de la Paris Hilton azteca y me venía dando cuenta hasta ahorita. Mi imaginación comenzó a volar, ¿Qué no haría yo si la fotografiara?, ¿si la tuviera de frente?
Casi me quedo dormido leyendo su biografía: nacida en el Hospital Español de Polanco el primero de Diciembre de 1983, válgame tres años menor que yo y contando. Estudió actuación en la escuela de Luis Felipe Tovar y comenzó haciendo sus pininos en: "Magia de Juventud" una telenovéla malísima que pasaban cuando yo tenía como quince años. Y sí, nunca la vi.
No había llegado ni a sus hobbies cuando sonó mi celular, Motoroker, si no soy cool al menos quiero parecerlo. Y así tan sorpresiva como había sido ver a Fania en la televisión esa tarde, así de impresionante fue lo que escuché a continuación:
- ¿Mik Brito? Habla Joan Perea, te entrevisté hoy en la tarde, de Lounge. Tenemos una urgencia, mañana tenemos una sesión de fotos con una actriz, no le podemos cancelar y nuestro fotógrafo de cabecera está en Paris. ¿Te avientas? Obvio súper bien pagado y quién sabe, igual y hasta nos impresionas, ¿no?
- ¡Claro! Perdón, ¿qué actriz es?
- Fania.
continuará...
Comments
Muy bueno!!1 ahora quede intrigada espero poder leer los proximos capitulosssssssssss...noe
Voy a leer los capítulos siguientes ^^