Capítulo 5. "Rat Race"
Salí de la casa pensando únicamente en dos cosas: "Soy un ogete", "No tengo smokin", "Soy un ogete". Me sentía tan mal por haber dejado colgada a asistente número uno y lo peor era saber que probablemente nunca más la volvería a ver. Aceptémoslo, Joan Perea me había detestado, cuáles era las probabilidades reales de que e volviera a contratar? Me había perdido de conocer a una mujer inteligente, simpática y guapa por un sueño....un amor platónico. ¿Hay algo más estúpido que eso?
La respuesta llegó como siempre, pateándome en la cara, llegué a mi pequeño Golf y en el momento en que quise encenderlo, el auto tosió tres veces y luego se apagó. "Me lleva el demonio", el día más importante de mi vida, mi big break al mundo de la fotografía y mi $%/( Golf había decidido morir. "¿Y ahora qué hago?" pensé. Tenía menos de dos horas, para hayar un smokin, arreglarme y salir pelado hacia el Museo Tamayo y sin coche, no lo iba a lograr jamás.
Saqué mi Motoroker y sin pensarlo marqué a Pepto.
- ¿Sí bitch? - contestó
- Pepto, dime que andas por Polanco!!!
- Santa Fe, sorry...
Ahora sí estaba perdido, si Pepto no podía pasar por mí, ningún otro amigo lo iba a hacer. Como ya habrán imaginado, el resto de mis amigos son una bola de pobretones desempleados que ni a carcacha llegan, Pepto es el úncio de todos ellos que se sale del huacal.
- Mi coche acaba de morir y estoy atorado en la calle de Moliere, tengo que estar en un evento a las ocho con un smokin y mi mejor sonrisa y no sé qué hacer.
- Pide un taxi - contestó seco. Si alguno de ustedes tiene un amigo gay, sabrá que son las personas más difíciles de convencer del mundo, simempre hay que ofrecerles algo.
- Tengo que ir al evento de "Bella".
- ¿Cover Girl? - su voz ya sonaba un poco más entusiasmada.
- Sí. Voy a fotografiar a Fania.
- ¿Puedo ir?
¿Qué le iba a decir?, estaba en un apuro y en el momento en lo único en lo que pude pensar fue. "Lo resolveré luego"
- Obvio puedes ir, pero vente por mí, ¡ya!
No había terminado de colgar cuando vi pasar por una esquina de Masaryk el Peugot naranja de Pepto, fácilmente reconocible por la enorme cantidad de estampitas de Distroyer que le ha pegado por todos lados.
Tocó la bocina en señal de "Súbete" y yo como perro entrenado de Pavlov salté cual gimnasta olímpico al asiento del copiloto y el coche aceleró con todo hacia Palmas.
- A ver, mi rey, ¿cómo no vas a tener smokin? - una vez más la mirada de, "eres increíble en el mal sentido", volvía a sentirse en mi cara.
- Pues así, nunca he necesitado uno. ¿Además quién compra un smokin?, eso se renta.
- Sí, si eres un gato cualquiera.
Hasta el día de hoy, Pepto no ha logrado entender que a diferencia de él que estudió para ser publirelacionista el resto de los mortales, raramente tenemos eventos que requieran de nuestra mejor presentación.
- Mira yo tengo uno de sobra, está viejo, sucio y old fashion - a mí, claro, era lo que menos me importaba - si te queda, te lo presto.
Bendito sea el Señor y todos sus seguidores, el primer problema de mi lista parecía estar resuelto. OK, era el segundo tomando en cuenta la situación con el Golf ahogado.
Llegamos al departamento de Pepto en menos de veinte minutos y les puedo asegurar que nunca habia estado tan feliz de estar en Tecamachalco. Subimos las diez mil escaleras, porque eso sí muy lujoso y chic, pero no tiene elevadores y finalmente entramos.
Como todo buen departamento de soltero, el lugar tenía pocos muebles, más hubiera sido innecesario, pero eso sí decorado al más puro estilo minimalista que según Pepto fue inspirado en el mismísimo departamento de Victoria Beckham o La Vicky como le dice él.
Me llevó casi de la mano a su cuarto y ahí comenzó a sacar una tras otra cosa de su armario.
- A ver, es este - sacó una bolsa negra en un gancho y me lo entregó - pruébatelo.
Saqué el smokin de la bolsa y tal cual Pepto había dicho lo primero que noté era lo sucio que estaba. Volteé a ver a mi amigo esperando que me salvara.
- Primero pruébatelo y ahorita vemos cómo arreglamos lo demás - me dijo.
Lo descolgué y me le quedé viendo a Pepto como diciéndole "Si me das privacidad, ¿no?" Qué puedo decir soy un hombre tímido.
- Ay no me jodas, no me voy salir. El día que tengas el cuerpo de Collin Farrel y la cara de Jude Law me hablas, mientras ni te preocupes que no eres mi estilo.
A regañadientes comencé a desvestirme y a ponerme el traje y tal como se esperaba me quedaba enorme. Bueno, enorme es poco, podrían nadar cinco Miks dentro de él. La solución era fácil o engordaba diez kilos en la próxima media hora o estaba perdido.
- Así quédate. Ahorita le pones unos alfileres y le damos una arregladita provisional.
- ¿De dónde sacaste esto? - le pregunté - si tú eres más delgado que yo.
- Hello! ¿Recuerdas que yo era gorod hasta la bulimia?
Lo había olvidado, por más de un año Pepto sufrió de bulimia, anorexia, bulinorexia, vigorexia y todas las exias posibles, es ese tiempo bajó más de treinta kilos y hasta llegó a caer inconciente al hospital. Por suerte lleva años comiendo "normal", si comer únicamente ensaladas y productos light cuenta como normal, y ya ha recuperado gran parte de su peso.
Pasaban las horas y Pepto nomás no terminaba de surcir mi smokin. Veía pasar los minutos en mi swatch y me angustiaba darme cuenta que cada vez estaban las manecillas más cerca de las ocho. Pepto seguía con su aguja, su hilo, su plancha, su quita pelusas y no parecía avanzar. Mientras cosía me platicaba sobre el hombre que acaba de conocer en Santa Fe, en la fila del Café Café decía él. No le estaba poniendo mucha atención porque conforme pasaban los segundos el pánico me invadía, pero alcancé a escuchar algo de él siendo surfista. "¿De dónde?" pensé "El lago de Chapala?", y de que el próximo viernes iban a cenar en "La Tecla" precisamente en Polanco.
Poco a poco mi imaginación comenzó a volar y volví al momento exacto en el que vi a Fania salir con los pantalones de cuero negro y el corset, no podía dejar de pensar en sus ojos, en sus piernas, en su voz; el tiempo pasaba y en vez de acercarme a ella parecía que nuna la iba a volver a ver. ¿Y qué pasaba si no llegaba? ¿Qué pasaba si le quedaba mal?
- Ya está, echate litros de mi botellita Lacoste que tengo en el buró para que no se huela la humedad y trépate al coche que ya se nos hizo de noche - girtó Pepto saltando de la cama con el smokin en las manos.
Nos subimos al Peugot y Pepto manejó como diablo hasta Reforma, gracias a Dios el tráfico de la ciudad de México ese día había decidido tomar vacaciones porque de Tecamachalco al Museo hicimos menos de quince minutos. Nos bajamos del coche y yo corrí a la entrada con mi cámara mientras escuchaba a Pepto detrás de mí decir algo de Bárbara Mori que iba a ser la Host del evento, poco me importaba en ese momento.
Llegamos con el guardia de seguridad e inmediatamente saqué mi invitación.
- Pásele. ¿Y la suya? - le preguntó a mi amigo.
Pepto volteó a verme confundido.
- Es mi asistente, no le dieron.
- Lo siento, él no pasa.
Había estado tan nervioso con llegar al Museo que había olvidado por completo tener un plan para meter a Pepto al evento, cuando volteé a verlo sabía que era demasiado tarde, después de todo lo que había hecho por mí, yo lo había engañado y él lo sabía pues no dejaba de mover su cabeza de un lado a otro completamente decepcionado.
continuará...